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Creencias de nuestra Institucion

 

En las confesiones se señalan y se expresan los temas de la Tradición Reformada. El pensamiento Reformado es dominado por las enseñanzas de las doctrinas fundamentales y ortodoxas del Cristianismo. Los temas se presentan en diferente orden en las confesiones y credos, como en el caso de la Confesión de Fe de Westminster, la cual principia con las Sagradas Escrituras, mientras que la mayoría de credos y confesiones principian con Dios. Central a la Tradición Reformada es la afirmación de la soberanía de Dios, y este ha sido también el tema doctrinal que mantiene las convicciones de nuestra Institucion. Entre los temas que son expuestos en las Escrituras y afirmados en nuestros credos y confesiones. Podemos resaltar las siguientes:

 

   1. La Divina Trinidad.

La Biblia nos enseña que Dios es uno, esto es parte fundamental del Antiguo y Nuevo Testamento.  En la unidad de Dios hay tres personas de la misma sustancia, el mismo poder y la misma eternidad. El misterio de la trinidad asevera que El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo; es Dios mismo.

 

            Dios, quien se revela a la humanidad, es personal, mostrándose a nosotros como Trinidad, el creador soberano, sostenedor y gobernante de todo lo que existe. Es Santo y perfecto, abundante en bondad y fuente de toda la verdad y libertad. Es justo, lleno de gracia y misericordia. (Génesis 1;1; Romanos 11:34-36).  “Dios es todo suficiente y no depende de ninguna de sus criaturas hechas por él. No deriva ninguna gloria de ellas... El es la única fuente de todo ser, de quien y para quien son todas las cosas y ejerce el más absoluto dominio soberano sobre ellas... Los seres humanos, los ángeles y toda criatura le deben todo lo que tenga a bien demandar de ellos, en adoración, en servicio, y en obediencia.”

 

            Jesucristo. “El Hijo de Dios, segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, de una sustancia e igual con el Padre, al llegarse el tiempo, tomó la naturaleza humana con sus cualidades esenciales y con sus debilidades comunes, aunque sin pecado, fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María y de su propia carne. De esta manera, dos naturalezas completas, perfectas y diferentes, la divina y la humana, fueron inseparablemente unidas en una persona... al Padre le agradó que en el Hijo residiera toda plenitud para que, siendo santo, inocente, limpio, lleno de gracia y verdad, pudiera estar del todo capacitado para desempeñar el cargo de Mediador y Fiador... Jesús tomó voluntariamente posesión de este oficio y para que lo cumpliera a perfección, él fue sometido a la ley la cual cumplió a la perfección.”

 

            “Por ello, soportó los tormentos más crueles... fue crucificado, y murió, y fue sepultado permaneciendo bajo el poder de la muerte, aunque sin ver corrupción. Al tercer día se levantó de entre los muertos con el mismo cuerpo en que sufrió y con el cual también subió al cielo... El Señor Jesús ha satisfecho plenamente la justicia del Padre con su obediencia y sacrificio perfecto, el cual ofreció una sola vez a Dios por medio del Espíritu Eterno. Así compró no sólo la reconciliación, sino también una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos a quienes su Padre la había dado.” 

 

            El Espíritu Santo.

  “La tercera persona de la Trinidad, proviene del Padre y del Hijo. Es de la misma sustancia del Padre y del Hijo, igual a ellos en poder y gloria y con ellos debe ser creído, amado, obedecido y adorado a través de todas las edades... regenera por su gracia a los seres humanos, los convence de pecado, los mueve al arrepentimiento y los persuade y capacita para que acepten a Jesucristo, por la fe. El Espíritu Santo unifica a todos los creyentes en Cristo, habita en ellos como su Consolador y Santificador. (Juan 6:7-15; Juan 14:15-17; Hechos 1:1-8; Hechos 2).

 

            Los Dones del Espíritu Santo: El Espíritu Santo es quien capacita y obra a través de la Iglesia para que esta pueda llevar a cabo su labor en la tierra. La Biblia nos dice, y nosotros afirmamos, que todos los creyentes son ministros de Jesucristo y que El mismo nos ha dado: “Apóstoles, evangelistas, pastores y maestros . . . para equipar a los santos para la obra del ministerio” (Efesios 4:11).  También dice la Escritura que a cada quien se le ha dado dones o capacidades para amar y servir a otros, para vivir y morir por Cristo, para testificar en su nombre y llevar las buenas nuevas de redención a todo el mundo. Los dones del Espíritu Santo son variados, de acuerdo a las necesidades en la Iglesia y en el mundo (1 Corintios 14 y Romanos 12:6). Es dentro del contexto de la Doctrina de la Soberanía de Dios y los Dones del Espíritu que Templo La Uncion establece su misión, de manera responsable para responder a las necesidades de una humanidad caída, por lo tanto aboga por la justicia social, igualdad racial, equilibrio ecológico, la paz mundial, distribución equitativa de los recursos, etc. 

 

            2. La Soberanía de Dios.  La Soberanía de Dios, es el centro de la fe de la tradición Reformada, es la afirmación de la majestad, santidad, y providencia de Dios que crea, sostiene, gobierna y redime al mundo en la libertad de la justicia y el amor de Dios. Creemos que Dios es soberano, que todo lo puede, que todo lo sabe, que es Creador y dueño de todo, que es sostenedor absoluto, eterno.  Encontramos en su Palabra que Dios nos llama, nos escoge y nos conoce desde antes de nacer. Entendemos que tiene el pasado, el presente y el futuro en sus manos, que Dios es El Señor del tiempo y del espacio, que la criatura humana no puede hacer lo que quiera de su vida, y que el oponerse a sus designios y su voluntad es “dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5).

 

 

3.      El Perdón de Pecados.

La doctrina del perdón afirma que en Cristo, la gente pecadora es declarada justa ante Dios, que estos han quedado libres de condenación y que son hechos herederos junto con Cristo de la vida eterna en el reino de los cielos. Con los demás Protestantes afirmamos que el perdón es totalmente el don gratuito de la gracia de Dios, dado sin tomar en cuenta ningún mérito o dignidad del que lo recibe. Dios efectúa este perdón acreditándole al pecador el regalo gratuito de la justicia de Cristo. Esta justicia no está de ninguna manera vinculada a las buenas obras del pecador, siendo enteramente el producto de la obediencia de Cristo. El creyente recibe el perdón solamente por fe.”

              (Encyclopedia of the Reformed Faith, D. K. McKim, pág. 141)

 

 

 

4.      La Vida Eterna.

  Es un regalo que se otorga a cada persona que acepta a Cristo. Es la realidad y seguridad de una existencia sin interrupción que comienza desde el momento que creemos en Cristo y recibimos la salvación.

 Esta vida sobrepasa la muerte física y se extiende por la eternidad. Es lo opuesto a la condenación que recibirán los perdidos.

 (Juan 3:16-18; 5:24; 6:47; Romanos 6:23; 2 Corintios 4:14; 1 Tes 4:13-18).

 

5.      La Biblia.

  “La única revelación suficiente de Dios es Jesucristo, la Palabra encarnada de Dios, de quien el Espíritu Santo testifica singular y autorizadamente por medio de las Santas Escrituras, las cuales se reciben y se obedecen como la palabra escrita de Dios. Las Escrituras no son un testimonio entre otros, sino el testimonio sin par... Las Escrituras, dadas bajo la dirección del Espíritu Santo, son, a pesar de todo, las palabras de seres humanos, condicionados por el lenguaje, formas de pensar, estilos literarios de los lugares y épocas en que fueron escritas... La palabra de Dios se comunica a su Iglesia hoy en día dondequiera que las Escrituras se prediquen fielmente y se lean atentamente, dependiendo de la iluminación del Espíritu Santo, y de la disposición a recibir su verdad y dirección.”

 

6.      El Cielo.

  Según las Escrituras, el cielo es estar ante la presencia de Dios inmediatamente después de la muerte.  La Confesión de Westminster dice: “Las almas de los rectos, habiendo sido perfeccionadas en santidad son recibidas en los altos cielos. . .”, entendemos que el cielo, más bien “Los Cielos” en la Biblia, es el mundo de santa felicidad, la residencia especial de Dios (1 Reyes 8:30; Mateo 5:45); el lugar de donde Cristo descendió ( Juan 3:13) a donde ascendió (Lucas 24:51) y de donde vendrá otra vez (Filipenses 3:20).

   Es la morada de los ángeles y donde Cristo ha preparado un lugar para los suyos.   

              “El cielo, en el entendimiento Reformado, es un lugar específico.”

 (Encyclopedia of the Reformed Faith, D. K. McKim, pág. 166)

                      

 

7.      La Salvación.

  Es la liberación de la condenación del pecado y del dominio de este sobre la vida del creyente. Jesucristo obtuvo eterna redención a través de su sacrificio en la cruz del Calvario. Con su muerte, Cristo canceló nuestra deuda con Dios, quitando así la sentencia de muerte eterna existente sobre los pecadores.

  La persona que cree, recibe gratuitamente los beneficios de la salvación. El pecador es liberado del poder del pecado sobre su vida; de tal forma que ya no es más esclavo de los deseos pecaminosos de la carne.

  Esta salvación es efectiva sólo para aquellas personas que creen que Jesucristo es su único y suficiente Salvador. Aquellas vidas que Dios en su gracia y en su infinita soberanía ha escogido y llamado, reciben este don gratuito de la salvación.

 

 

8.      La Santificación.

  Existe una relación entre la justificación y la santificación. La justificación es el momento cuando Dios nos perdona y acepta, es un acto que toma lugar en un instante. En cambio, la santificación es un proceso gradual. Calvino consideró la justificación esencialmente como un acto que toma lugar fuera de nosotros por medio del cual Dios cancela nuestra deuda en base a los méritos de Cristo. La justificación es la base de nuestra salvación. La santificación en cambio es el proceso que da evidencia del hecho que hemos sido salvos. En la santificación la función del cristiano no consiste en tratar de ganar su salvación, sino más bien en dar testimonio de la salvación que ya fue realizada y lograda por Cristo en su favor. Las buenas obras siempre son el fruto de la fe (Mat. 7:16-20). La vida cristiana no es lo que produce nuestra salvación, esta vida se vive como resultado del acto de Dios que transforma a aquellos que él ha salvado. Como cristianos podemos hacer buenas obras que son agradables a Dios. Estas obras no nos ganan méritos ante Dios pues son realizadas por seres pecadores, sin embargo agradan a Dios porque son el resultado de la gracia de Dios y declaran su misericordia.

 (Encyclopedia of the Reformed Faith, D. K. McKim, pág. 337, 338)

         

9.      La Elección.

  “Desde la eternidad, libremente y por pura gracia, sin acepción de personas, Dios predestinó o eligió a los santos que él quiere salvar en Cristo, “Dios... nos escogió en él antes de la fundación del mundo.” (Efe. 1:4)  Así que, aunque no a causa de algún mérito nuestro, Dios nos ha elegido, no directamente, sino en Cristo y por causa de Cristo... los santos son elegidos en Cristo por Dios para un propósito definido, que el mismo apóstol explica cuando dice: “Nos escogió en él... para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo... para alabanza y gloria de su gracia.” (Efe. 1:4). Dios nos escogió en Cristo “solamente por su libre gracia y puro amor, sin anticipar la fe o las buenas obras, ni la perseverancia en ninguno de los escogidos y cualquier otra cosa en la criatura que le sirviera como causa o condición que le moviera a hacerlo y todo para la alabanza de su gloriosa gracia.”

 

10.  La Vida del Pacto.

  “Es tan enorme el distanciamiento entre Dios y las criaturas racionales que, aunque los seres humanos le deben obediencia por ser su Creador, sin embargo, jamás hubieran podido disfrutar de Dios por medio de sus bendiciones y recompensas, a no ser por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, la cual él tuvo a bien expresar por medio de un pacto... Como el ser humano por su caída en pecado se incapacitó para la vida... el Señor tuvo a bien establecer el pacto de la gracia. Por medio de este pacto, Dios ofreció gratuitamente vida y salvación a los pecadores  por medio de Jesucristo, requeriendo de ellos fe en él para que pudiesen ser salvos, prometiendo dar su Espíritu Santo a todos los que él ordenó para vida, a fin de que quieran y puedan creer en él.”

 

 

11. Una Fiel Mayordomía.

  Es aquella que rehuye la ostentación y busca el uso apropiado de las dádivas de la creación de Dios;  La Biblia establece que Dios es el dueño de todas las cosas  (Sal. 24:1, 2) y ha colocado a sus hijos como administradores de todos sus bienes.            “Dios requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel.” (1 Cor. 4:2)

 

12.Rechazo de la Idolatría.

El reconocimiento de la tendencia humana hacia la idolatría y la tiranía, es un llamado al pueblo de Dios a trabajar por la transformación de la sociedad mediante la búsqueda de la justicia y vivir en obediencia a la Palabra de Dios .

 

13.Símbolos en el Cristianismo.

Un símbolo es una imagen o figura que representa un concepto de creencias o sucesos, y aunque hay muchos símbolos que se han empleado y se emplean en la Iglesia Cristiana desde sus comienzos, con el tiempo cambian de significado y son vulnerables a diferentes interpretaciones. ESCOL usa los símbolos como expresiones de la fe, a fin de que esta sea reafirmada en forma visible.  Algunos símbolos tienen carácter Bíblico y Teológico, como la cruz, la paloma, el pan, el agua, el vino y la zarza ardiente, etc. otros son para levantar el nivel de referencia y así reforzar la adoración en el culto público.